No avisó.
Llegó una noche
de lluvia.
Solo.

Ropa negra,
solapasconestrellas.
Sonrisa de vine.
Mirada de
no sé por cuánto.
Manos de saberacariciar.
Voz que me aisló
hasta de mí
y armó un tumulto
inasequible en mi vientre.
Y después de observarme
y de rozar mi piel con silencios
y de besarme con palabras
y de agazaparse en mi pecho,
me secuestró el alma
y partió, sin volver a mirarme,
una noche abrazada por un aire rojizo.
Conmigo en su sangre,
lejos.
Ropa negra,
solapasinestrellas.
Gracie


2 comentarios:
- Son hermosas las manos que saben acariciar, que lindas manos!!!. Ade
Sí Ade, hermosas. Lo maravilloso es llegar al puerto en el que habitan. Cariño.Graciela.
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