lunes, 29 de diciembre de 2008

Visita

(Y el aire se replegó en las puntillas de tu aliento)

No avisó.
Llegó una noche
de lluvia.
Solo.
Ropa negra,
solapasconestrellas.

Sonrisa de vine.
Mirada de
no sé por cuánto.
Manos de saberacariciar.
Voz que me aisló
hasta de mí
y armó un tumulto
inasequible en mi vientre.

Y después de observarme
y de rozar mi piel con silencios
y de besarme con palabras
y de agazaparse en mi pecho,

me secuestró el alma
y partió, sin volver a mirarme,
una noche abrazada por un aire rojizo.

Conmigo en su sangre,
lejos.
Ropa negra,
solapasinestrellas.




Gracie

2 comentarios:

ade dijo...

- Son hermosas las manos que saben acariciar, que lindas manos!!!. Ade

Graciela dijo...

Sí Ade, hermosas. Lo maravilloso es llegar al puerto en el que habitan. Cariño.Graciela.