
que estás cerca que estás sobre mis hombros que puedes contar los latidos de mi cuello y el aire que abriga mi aliento que tus prensiles dedos rozan mi cuello que adivinas los sueños y la vigilia que dominas las voluntades que tus bocas no escatiman la lujuria que caminas sigilosamente como los resucitados que le pides permiso a tus dioses para investirme de vos que cada vez más cerca y que ya casi estás sobre mis ojos entrecerrados que tu figura desciende sobre mi pulso que puedes dirigir mi miedo que te acomodas en mi pelo que no alcanzo a verte ni puedo intuir lo que vienes a buscar que oprimes mi aura sin piedad con tus alas negras que me arrancas el deseo que nunca puedo presentirte dónde cómo y cuándo y que no puedo adivinarte y que ya están tus labios devorándome y que la magia es el secreto de lo ignorado y yo ya no quiero saberlo.
Graciela


3 comentarios:
La renuncia, esa voluntad que tiene belleza. Cuando ya no, cuando ya es noche cerrada y se han abierto otros caminos. Muy bueno.
Un abrazo.
muy bueno
Muchísimas gracias poeta! Te mando un abrazo,
Graciela
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