lunes, 9 de junio de 2008
FUERA DEL METRO
Los rumores cambian de dirección, doblan a la izquierda y se impregnan de una frescura celeste. Voy subiendo en silencio, ya casi puedo ver la calle. Ni un solo auto, ni un alguien hundiendo su silueta en la oscuridad. Sé, sin embargo, que tu vida bordea el rojo y tiembla de placer y miedos allá arriba. Esperándome. La vida me late en las muñecas cada escalón que dejo atrás; cinco, seis, diez latidos más. La superficie se diluye en tanto espacio, se esparce en multifacéticos destinos posibles. Los mensajes finales no me son develados. Tengo todo el cuerpo afuera. Necesito dejar algún trazo de mi universo, desobedecer las órdenes de mis fronteras. Ir a buscarte ahora, con un gesto pequeño, con una frase, con toda la sombra en el pelo y el fuego que se propaga desde mi pecho hasta dejar tu vientre en llamas.
Los rumores cambian de dirección, doblan a la derecha y se impregnan de una tempestad de cenizas. Mis latidos reposan. Tu vida, en vuelo, ya lejos.
Gracie
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