jueves, 7 de agosto de 2008

Apacible viernes de enero



..."ya son casi invisibles ante mis ojos" -pensó Sara alguna vez; pero aunque invisibles, la cercenan, la apresan, en un infierno cotidiano de acero inoxidable, cortinas perfumadas y relojes cronometrados, todo hecho a la medida de vidas que ya le son ajenas, no lleva maquillaje, no tiene silueta, ni siente la sangre recorriéndola como el río caudaloso de los años bajos, no tiene ni voz ni voto...no late, pero la abarca con la fuerza de un ente salvaje que le crece debajo de la piel, ardiéndole cada minuto de cada una de sus horas deestardespierta, Sara siente que el rostro se le desdibuja, poco a poco, y nada la preocupa menos, su rostro, tan sólo
un laberinto de líneas rebeladas contra el hastío, sus ojos, estrellas desperdigadas en el sinsentido de un olvido ajado y mudo, perdidos en la inutilidad de días fronterizos, días sepultados en la finitud de sus sueños, /pero este apacible viernes de enero/, los castaños en flor, el aire dulcificado de la mañanareciénabierta, el silencio de la primera hora y el espejo del baño...se ve por segunda vez en veinte años, y ya no es la misma Sara, todo está en el mismo lugar, cejas, ojos, pestañas, nariz, boca...boca que sonríe y ahora luceluces, ojos que miran y ven más allá de lo visible, recupero de aromas perdidos en los besos atolondrados y ardientes de la adolescencia, piel con premuras, Sara se perfuma y se peina y se pone el vestido blanco de algodón y anda descalza caminando por el pueblo, con el pelo suelto y los brazos libres como risafresca de estarcerca de la felicidad, / Sara es y
no/, re-encuentro de los adentros y de los sentidos, /y libre caminante se ofrece para múltiples quehaceres/...empleada doméstica, secretaria, dibujante, ama de llaves, amante, trapecista, loqueusteddesee, libre caminante busca nuevo destino, no tiene exigencias, eso sí, necesita salario digno que le permita comer, una cama, por ahora, y direcciones actualizadas, para comprarse el par de alas que se debe desde hace algo más de veinte años.


Gracie

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