
rebeldía
se fueron los malos...y sin embargo, ella sigue sintiendo miedo. Tiembla todavía, se ahoga por momentos, ve con cierta dificultad, tambalea; lo ve aún reflejado en el espejo con esos saltones ojos claros, tan abiertos, y el filo agudo que brilla desde uno de las manos del hombre, iluminándole no sólo aquellos ojos, sino todo a su alrededor.
En verdad, nada queda; ni de él, ni del resto de la gente; ni siquiera la casa es la misma.Tampoco ella, que no se encuentra más allí ni aquí...sin cuerpo tangible, sin latidos perceptibles, sin.
Fin de la historia desde hace un tiempo desgarrado y viejo; húmedo, olvidadado por voces que se acallaron. Pero ella, ¡qué fortaleza! -pensó el que todo lo ve.
Sigue de pie, como aquella turbia noche de agosto, con la pequeña espalda curva, la respiración entrecortada, la mirada ebria, intentando otra vez; sofocada por el abrazo de un nuevo fantasma, desde el borde del abismo, en la hondura de su propia eternidad.
Gracie (palabra e imagen)


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